miércoles, 13 de julio de 2011

Sommer



Antes, jamás me hubieras escuchado decir que me gustaba el verano. Nunca.


Andar pegoteada, escapar del sol... me aburre tomar sol. Como cxlo inquieto que soy siempre tengo que estar haciendo algo. No puedo relajarme cual iguana y transpirar no es mi mayor afición.



Pero mi vida ha cambiado rotundamente. Y al vivir aquí, aprendí la importancia de los días lindos. Atesorar los momentos cuando el tiempo te ayuda. Hoy cuando venia de mi ronda de roller, pasé por el huerto de un vecino y me hizo reír tanto como él había puesto una sombrilla sobre las lechugas... a 30 cm del suelo. (lo siento, les debo la foto). Yo pensaba para qué tanto espamento si después te lo comés y voila. pero me dí cuenta que Eso es amor.


Nuestros días de verano hasta septiembre incluirán, salidas en bici, alguna que otra excursion en el día y zuruck, ir a la pileta en el pueblo vecino, donde nos pasamos la tarde nadando, jugando y descansando bajo los arboles. Y devanándome los sesos para que mi actividad sea un poco más constante y $onante. Que difícil todo.


Pero ahora a disfrutar el verano que dura poco.



3 comentarios:

Cookie dijo...

que lindo nena! disfrutalo mucho

aca el tiempo es una chotada, fresco, con lluvia, muchos dias grises :(

que linda la casita azul que se ve al fondo

saludos!

Mariana dijo...

tan poco dura el verano que aca ya estamos en los 14C y con lluvia. Una belleza!:)
Yo extraño la mar... naci y creci al lado del mar y no soporto lagunitas artificiales o piletas. Necesito agua salvaje... y cuando hace calor es cuando mas me acuerdo de lo lejos que estoy...
Y bue...

mestiza dijo...

Si, yo soy cero verano. Sobre todo en subte y microcentro. Pero acá es otra cosa. Además el calor no es sostenido, a 40 grados por tres meses y también baja a la noche.
Yo soy de las que cuando se iban de vacas a la playa estaba deseando un día nublado, fresquito de tomar mate abrigadita en la playa. Soy así de trágica...